Un puñado de maní salado en la boca, un trago de tinto caliente (pero no mucho) y empiece a masticar y amasar con la lengua. Deje que las partículas de café hidratado se combinen con las cada vez más trituradas partículas de maní, sienta la textura de la mezcla acariciar su lengua y encías; aproveche para experimentar el sabor tostado del maní, el amargo profundo del café (debe ser buen café y sin azúcar) y la sal que siempre se cuela en los intersticios de los gustos y de los dientes. No trague: siga masticando y amasando y cuando esa persona que odia pase al frente suyo ábrale orgulloso su boca y muéstrele su obra de arte molar!!! Si desea puede verterla en la cara de esta persona para que la experiencia sea más incluyente.
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