Estos galancetes que no dudan en posar de finos, bailando por obligación y aburriéndose profundamente mientras inventan temas culos de conversación toda la noche para poder agarrar un culito, me hacen querer escribirle una oda a los clientes de los prostíbulos que hoy más que nunca se merecen un pase de cortesía, justamente por su cortesía.
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