Es muy chimba que todos los imperativos de "calidad total", "eficiencia", "eficacia", "perfil laboral", "buenas prácticas", "responsabilidad social", "ética laboral", "gestión del conocimiento", "organización y planeación", etcétera, nos llegue a nosotros que, justamente, somos una generación que no se va a jubilar, y justamente y por eso mismo ¿para qué trabajar? Si todos sabemos que el sistema actual no tiene con qué garantizarnos un ahorro a largo plazo. No es entonces gratuito que también nos digan "trabajá en algo que te guste, que te inspire, que te permita avanzar"... pues claro!!!... Ante la completa ausencia de "motivos largoplacistas" para trabajar se debe entonces, por fin, trabajar para encontrar la felicidad: un motivo eterno, o inmediato, o por eso mismo, inexistente.
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